LA II GUERRA MUNDIAL SE CIERNE SOBRE REQUENA.

 

LOS NAZIS, A PUNTO DE DOMINAR EUROPA.

El 1 de septiembre de 1939 comenzó una de las guerras más devastadoras de la Historia, por la voluntad del régimen nazi dirigido por Hitler. En los meses sucesivos, sus tropas arrollaron muchos países. Incluso Gran Bretaña parecía a punto de perecer. Uno de sus aliados, la España de Franco, decidió entonces subirse al carro del vencedor: el 12 de junio de 1940 se declaró no beligerante. Era la hora de un nuevo imperio español, anhelado por militares africanistas y falangistas, a despecho de la devastadora situación en la que había quedado España tras la Guerra Civil. Hitler no dio sus parabienes a Franco en Hendaya, pues no deseaba malquistarse la colaboración de la Francia de Vichy, todavía una potencia colonial en el África del Norte, cuyas posesiones también ambicionaba la Italia fascista. Además, la entrada en guerra de España resultaba muy onerosa en términos económicos para el III Reich.

La derrota alemana en la batalla aérea de Inglaterra obligó a Hitler a adoptar una estrategia más indirecta para quebrantar a los británicos. Para desarticular sus comunicaciones imperiales, se pensó en conquistar Gibraltar con la colaboración de los españoles, que no dejarían pasar la oportunidad de recuperar una tierra irredenta. El círculo de Franco no fue tan ingenuo, pues conocía de sobra que la armada británica podía bloquear de facto el suministro de los puertos españoles. Las autoridades diplomáticas británicas conocían perfectamente la miseria y la represión sufrida por buena parte de la población española, condiciones nada alentadoras para entrar en guerra.

EL ATAQUE A LA URSS Y ALGÚN QUE OTRO REQUENENSE.

La invasión nazi de la URSS, aliada hasta la víspera del III Reich, despejó tal dilema. El gobierno de Franco decidió enviar el 23 de junio de 1941 una fuerza militar contra la culpable Rusia, la División Azul, cuyo nombre pretendía prestigiar el falangismo y evitar toda implicación directa del ejército español, lo que hubiera supuesto la entrada oficial en la guerra. La maquinaria política y propagandística del franquismo animó a la participación entusiasta. El ayuntamiento de Requena colaboró en la suscripción económica a la División, al igual que varios particulares por el que dirán. Entre los voluntarios hubo una mezcla de convencimiento y de congraciamiento con el régimen. Felipe Gallego Rodríguez, hijo de uno de los Últimos de Filipinas, marchó como voluntario, al igual que Juan José Pérez Iranzo. El cineasta Luis García Berlanga, de familia muy ligada a la política local, también se alistó como voluntario para evitar sanciones y acusaciones de republicanismo. Los artificios del franquismo no evitaron que Gran Bretaña meditara ocupar las estratégicas Canarias, pero al final se desestimaría el ataque.

Las primeras victorias nazis en suelo soviético no anunciaron la derrota de su oponente. El elefante terminaría devorado por las hormigas, como profetizó el mariscal Ewald von Kleist. Las fuerzas del Eje nunca conquistarían Moscú, ni la emblemática Leningrado, en cuyo frente caerían en distintas batallas no pocos divisionarios, como Juan José Pérez Iranzo. El bombardeo japonés de Pearl Harbor, un 7 de diciembre de 1941, sería seguido por la declaración de guerra del III Reich a los Estados Unidos, hasta entonces reticentes a entrar en el conflicto. Sin embargo, el Imperio del Sol Naciente no cruzó espadas con la URSS en correspondencia. Ya lo había decidido mucho antes. La guerra adquiría así dimensiones auténticamente globales.

EL DELICADO SEGUNDO FRENTE.

Stalin llegó a pensar que Gran Bretaña y Estados Unidos dejarían desangrarse a la Unión Soviética ante el III Reich, que una vez exhausto sería atacado con más facilidad por aquéllas. Airado, reclamó la apertura de un segundo frente en Europa en vísperas de la gran batalla de Stalingrado, en junio de 1942. A la sazón, las potencias anglosajonas no tenían pareceres iguales. Gran Bretaña era partidaria de lanzar una campaña en el frente mediterráneo que desequilibrara al Eje, en el que Italia daba muestras de flaqueza. A los círculos militares de Estados Unidos no les hacía mucha gracia. Lo veían como un pretexto para secundar los intereses imperiales británicos, descuidando un gran ataque directo contra el Norte de Francia, necesitado de mucha preparación. Roosevelt, al final, decidió preservar la gran alianza: Estados Unidos no lucharía exclusivamente en el Pacífico y Asia contra Japón, y se avendría a colaborar con los británicos en el Mediterráneo.

El objetivo no sería, por el momento, la Europa del Sur, sino el Norte de África controlado por la Francia de Vichy, con unos 100.000 soldados a sus órdenes. La Operación Antorcha se traduciría en desembarcos aliados en los sectores de Safí-Salé, Orán y Argel del 8 al 16 de noviembre de 1942, con la clara pretensión de dominar lo antes posible la comunicación ferroviaria Oujda-Argel, que enlazaba con el Transahariano en el que habían trabajado forzosamente no pocos republicanos españoles. Los planes podían verse perturbados por una hipotética entrada de España en la guerra, fuera por su propio pie o forzada por una irrupción alemana. En tal situación, el flanco de Gibraltar se vería fatalmente expuesto y un Rommel agazapado en Tunicia podía atrapar entre dos fuegos a los aliados. Sus estrategas no ignoraban tal riesgo: prepararon ya en julio del 42 un plan complementario a Antorcha, el Espina Dorsal o Backbone. Sus unidades acorazadas se encargarían de machacar a las fuerzas españolas en el protectorado marroquí, el principal activo militar de Franco. Paralelamente, la Península sería bombardeada. Entre sierra Morena y el Atlas los aliados se harían así con un verdadero escudo territorial de protección. A principios de septiembre, el general Eisenhower aprestó hasta dos divisiones acorazadas, en las que Patton hubiera sido clave, y sus correspondientes fuerzas aéreas.

LA ESPAÑA DE FRANCO, EN EL PUNTO DE MIRA.

A los españoles no se les escapaba para nada el peligro. Sus espías avisaban cumplidamente de las intenciones aliadas en la inquieta África del Norte. No dejaron ni por un momento de avisar a sus aliados alemanes, cuyos servicios de inteligencia no acertaron a desentrañar el sentido de un diluvio de datos llegados de lugares muy distintos. El III Reich concentró sus fuerzas en Tunicia cercana a la Malta británica que obstaculizaba las comunicaciones con Sicilia. El 23 de octubre los británicos volvieron a cargar en El Alamein y 70.000 soldados aliados pudieron desembarcar el 8 de noviembre de Safí a Argel.

Backbone no se aplicó, pero pudo haber sido algo más que un simple proyecto de operaciones. En España, el secretario general de la Falange José Luis de Arrese se mostraba especialmente partidario del III Reich. El poderoso ministro del Aire, el general Juan Vigón, recomendó cautela: España acabaría sufriendo derrotas como Italia en Abisinia y Grecia. Franco se inclinó por este último parecer, y en septiembre destituyó al germanófilo Serrano Súñer como ministro de Asuntos Exteriores. Lo sustituyó el general Francisco Gómez-Jordana, poco favorable al Eje y bien visto por Gran Bretaña y Estados Unidos.

En estos momentos de incertidumbre, las autoridades locales se prepararon para lo peor. Se hicieron contingencias de guerra en muchos puntos de nuestra geografía. En Zahara de los Atunes se construyeron búnkeres, pero en la más distanciada Requena también se acometieron preparativos serios.

LA CASTIGADA REQUENA.

Durante la Guerra Civil, las tierras requenenses no habían padecido ninguna gran batalla, como la librada en Teruel, el gran frente de no pocos de sus soldados. A comienzos de la Guerra había experimentado una importante revolución social, más tarde aguada, y sufrido una brutal represión con la entrada de las tropas del general Varela a finales de marzo de 1939, particularmente dura contra los grupos de trabajadores agrícolas. También les costó la vida a los anteriores alcaldes republicanos Pedro Fernández Cárcel y José García Tomás. El hambre rondaba por entonces a sus 19.858 habitantes, no pocos arracimados en sus aldeas, las de una España ruralizada con un severo deterioro de su tejido industrial.

Enclavada entre Madrid, cuya capitalidad llegó a discutirse a comienzos del franquismo, y la portuaria Valencia, ambas con un destacado pasado republicano e izquierdista, Requena podía convertirse en un punto de la retaguardia o de operaciones militares en caso de desembarco aliado en el litoral mediterráneo. El gobernador civil de Valencia quiso conocer el 24 de octubre del 42 el número de enfermos y el de personal médico-sanitario del hospital de San Francisco, el de Pobres, para la defensa pasiva.

El Instituto de Requena, el actual IES UNO (entonces en las dependencias del Carmen), también fue objeto de atención de las atribuladas autoridades franquistas. Entonces en horas bajas, con una escasa matrícula, el ayuntamiento había solicitado el favor del mismo general Varela para que no fuera suprimido. La Falange había puesto sus ojos en el Instituto como semillero de una nueva juventud fascista. Visto el panorama, el ministerio de Educación indicó una serie de instrucciones en caso de peligro militar. El 27 de noviembre del 42 el ministerio estableció, una vez ordenada la movilización militar parcial, que no se alteraran los servicios de enseñanza, de modo que se entregara de edificio en caso de requerimiento militar y se diera cuenta de personal movilizado para cubrir vacantes.

CALMA INCIERTA Y TENSA.

A finales de 1942, los combates se circunscribían al Norte de África. Del 18 al 22 de diciembre, la España de Franco reforzó sus lazos con un Portugal que consideró haber atacado por su cercanía diplomática a Gran Bretaña, forjando el Bloque Ibérico. En la sugerente Casablanca se reunieron Roosevelt y Churchill entre el 14 y el 24 de enero del 43, donde trataron temas como el del futuro del imperio colonial francés, aunque no acordaron nada contra la España de Franco. Mientras tanto, el ayuntamiento requenense atendía las prórrogas de incorporación de seis reclutas, considerando sus condiciones de pobreza.

Sin embargo, el peligro no había cesado. En cualquier momento las fuerzas del III Reich podían cruzar la frontera española. Al fin y al cabo, tropas alemanas e italianas habían ocupado la llamada Francia Libre el 11 de noviembre del 42 en previsión de posibles desembarcos aliados. El 28 de enero del 43, el ministerio requirió con urgente energía el teléfono del Instituto de Requena y de su director. A 17 de febrero se apuntó desde el ministerio a que todos los profesores estuvieran asignados a su guarnición local por la orden de movilización: los horarios deberían acomodarse a las necesidades de instrucción.

El III Reich no estaba en condiciones de abrir el frente ibérico, pues acababa de encajar la contundente derrota de Stalingrado, con la capitulación humillante del mariscal Friedrich Paulus el 2 de febrero. Habían muerto 150.000 soldados alemanes y 90.000 habían sido capturados por los soviéticos. A 10 de octubre, la División Azul dejaría de estar oficialmente activa. Transcurrido un mes de la victoria soviética en Stalingrado, Gran Bretaña archivaría sus planes de ataque contra España. El territorio europeo atacado a continuación por los aliados sería Sicilia, del 9 al 10 de julio, y el 25 de aquel mismo mes Mussolini sería derrocado por los suyos. Convenientemente se cortaron las alas de las juventudes falangistas en el Instituto de Requena, pues el viraje del conflicto era claro.

EL HUNDIMIENTO DEL III REICH Y LAS VERGONZOSAS RELACIONES DE FRANCO.

Franco seguía con preocupación las alternativas de la II Guerra Mundial. El 6 de junio de 1944 una formidable fuerza aliada desembarcaría en Normandía y el 25 de agosto París sería definitivamente liberado de la ocupación nazi, formando republicanos españoles a la vanguardia de las tropas aliadas. Más de un exiliado creyó que había llegado la hora de ajustar cuentas con el franquismo. El PCE alentó la Unión Nacional Española, que preparó la operación Reconquista de España para octubre del 44. Las fuerzas guerrilleras españolas, bregadas en la Resistencia francesa, sostendrían un gran levantamiento popular contra la dictadura. Sin embargo, los ataques no tuvieron el éxito esperado. Gran Bretaña tampoco vio con buenos ojos una posible extensión de la influencia soviética en la Europa Occidental: la Guerra Fría se oteaba en el horizonte cuando todavía no había finalizado la II Guerra Mundial.

Un 7 de mayo de 1945, tras infinitos horrores, Alemania firmaba su rendición. Sus tropas dejarían de combatir a las 23.01 del día siguiente. Terminaba el conflicto en una asolada Europa. De forma muy conveniente, el 13 de junio el ministerio de Asuntos Exteriores pidió reservadamente al Instituto de Requena si tenía cuentas por suministro de material con alguna firma alemana antes del 5 de mayo. Se deberían de borrar todas las pruebas, numerosísimas, de colaboración con el Reich milenario. No sabemos qué hubiera sucedido en Requena y en el resto de España en caso de entrada en la guerra mundial, pero nuestras tierras contemplarían en los años sucesivos la penuria, la imposición y las acciones del maquis.

FUENTES.

ARCHIVO HISTÓRICO DEL IES UNO.

Carpetas de documentos de entradas de 1942 y 1943.

ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE REQUENA.

Actas municipales de 15 de diciembre de 1941 a 14 de diciembre de 1942 (3593) y de 21 de diciembre de 1942 a 1 de febrero de 1944 (3594).

LA GUERRA DE ESPAÑA EN UN MUNDO EN CONFLICTO.

 

UN PRECARIO HORIZONTE DEMOCRÁTICO.

En 1918, las Potencias Centrales fueron vencidas en la Gran Guerra, y surgieron una serie de repúblicas liberales en Europa, como Alemania, Austria o Checoslovaquia. Tal impulso alcanzó a España en 1931, cuando el régimen de Alfonso XIII fue vencido en unas elecciones municipales.

Los republicanos españoles habían sido aliadófilos durante la Gran Guerra, eran convencidos europeístas y acataban la Sociedad de Naciones. Sin embargo, la democracia liberal tuvo poderosos enemigos tanto en España como en el resto del mundo, con la aparición y auge de los totalitarismos, en medio de la Gran Depresión iniciada en 1929.

EL REFORMISMO SOCIAL

Los bolcheviques tomaron el poder en 1917 en Rusia, y en otros países hubo serios intentos de revolución. Los gobiernos liberales tuvieron que responder a las necesidades de una población castigada, sucesivamente, por las circunstancias de la Gran Guerra y de la Gran Depresión, y que ansiaba un mundo mejor.

En Gran Bretaña se aprobó el subsidio por desempleo; en Francia, las vacaciones pagadas; y en Estados Unidos, el gobierno federal asumió responsabilidades económicas de calado social. También la II República española, en su etapa reformista (1931-33), impulsó el reformismo en la organización del Estado, lo militar, lo agrario, lo educativo y lo moral.

LA VITALIDAD DE LA NUEVA CULTURA.

Los Locos años veinte fueron un estallido de libertad, conculcador de numerosos convencionalismos. Las mujeres rompieron con muchos tabúes; el cine, la radio, el automóvil y la aviación descubrían un nuevo mundo; y la juventud irrumpía con fuerza.

La genial España de generaciones como la del 27 formó en la primera línea de la cultura mundial (con figuras como Lorca, Dalí, Buñuel o Picasso), en íntima relación con el París de Montparnasse y Montmartre o la Alemania de la Bauhaus.

EL PRIMER CAPÍTULO DE LA II GUERRA MUNDIAL: ESPAÑA.

El pronunciamiento de parte del ejército español, iniciado la tarde el 17 de julio de 1936, desencadenó una feroz guerra civil, con importantes repercusiones internacionales. Ni Francia ni Gran Bretaña auxiliaron eficazmente a la II República por temor a la revolución y a una nueva guerra mundial. En Estados Unidos también prevaleció el aislacionismo, pero no en la Italia fascista ni en la Alemania nazi, que ayudaron militarmente a Franco.

Entre las grandes potencias, la URSS fue la única que asistió en lo militar a los republicanos, interviniendo en sus querellas internas. Stalin, asimismo, pensaba acercarse así a Francia y Gran Bretaña frente a los fascismos cuando el futuro de Checoslovaquia parecía a punto de encender una nueva guerra (1938). Entonces, la II República desencadenó la ofensiva de la batalla del Ebro, con la esperanza de enlazar con una nueva guerra mundial que cambiara el curso de la española. Sin embargo, Checoslovaquia fue abandonada a Hitler y España a Franco.

FORMAS DE MATAR Y DE DESTRUIR.

Si en septiembre de 1939 los lanceros polacos todavía cargaron a caballo, en agosto de 1945 los estadounidenses lanzaron bombas atómicas sobre Japón. La guerra de trincheras fue sustituida por la del relámpago, que combinaba destructivamente varias armas. Aplicada en Europa, África del Norte y el Pacífico, sus procedimientos comenzaron a ensayarse en España, con bombardeos aéreos tan brutales como los de Guernica y Alicante. En esta lucha auténticamente global, la España de Franco estuvo a punto de intervenir a favor del Eje, mientras más de un republicano español combatía junto a los Aliados o moría en Mauthausen.

En batallas como la de Stalingrado llegaron a caer 849.533 combatientes por el lado del Eje y 1.429.619 por el soviético, pero las muertes también fueron pavorosas en los campos de exterminio nazis o en los japoneses de prisioneros, donde no se respetaron los convenios de Ginebra. Entre agosto y octubre de 1942, los nazis llegaron a matar 1.470.000 judíos de los 5.800.000 exterminados durante la guerra. El sufrimiento alcanzó a soldados y a civiles.  En 1970, se estimó que tal matanza costó 1.183.213 millones de dólares. Correspondieron a Estados Unidos unos 317.600; a Alemania, 272.900; y a la URSS, 192.000.

LAS CIFRAS DEL HORROR.

A día de hoy, se calcula que en la II Guerra Mundial murieron 19.562.880 militares y 47.120.000 civiles; en total, unas 66.682.880 personas, cifra muy superior a los diez millones de la Gran Guerra. Los Estados con las mayores pérdidas fueron:

Estado Número de muertos
Unión Soviética 32.500.000
China 16.600.000
Polonia 3.620.000
Alemania (junto a Austria) 3.614.000
Japón 2.420.000
Yugoslavia 1.600.000
Imperio británico 479.000
Italia 400.000
Francia 238.000
Estados Unidos 174.000

               

La matanza había sido precedida en España por la muerte de unas 94.649 personas a manos de la represión franquista y de otras 37.843 víctimas en el campo republicano. En total, la guerra costó la vida de 540.000 personas en un país con 24.693.000 en 1936.

LA MISERIA DE LA POSGUERRA.

En mayo de 1945, tras la capitulación de la Alemania nazi, Europa era un continente destruido. El derrotado Japón de meses más tarde no ofrecía un panorama más halagüeño. Los imperios británico y francés eran una sombra de sí mismos, cuando en Asia se protestaba para su liquidación. Dos colosos permanecían en pie tras la hecatombe: los Estados Unidos y la URSS. Sus diferencias ya se manifestaron durante la guerra, y amenazaban con declarar un nuevo conflicto en 1947, de proporciones más dantescas si cabe.

El racionamiento y la miseria era el pan de cada día de millones de europeos. Los desplazamientos forzados, como el de cerca de catorce millones de alemanes, agravaron el problema humanitario, que amenazaba con convertirse en un notable estallido social. El llamado Plan Marshall, rechazado por los soviéticos, evitó los peores extremos de la pobreza y del hambre, facilitando la integración de las comunidades económicas europeas.

LA ESPAÑA DE LA AUTARQUÍA EN LA GUERRA FRÍA.

En diciembre de 1946, la flamante ONU condenó por apoyar al Eje al régimen de Franco, que se aferró a una política económica autárquica que ocasionaba pobreza y corrupción. Mientras, la oposición había pasado a la ofensiva con las acciones del maquis en comarcas como la de Requena.

Algunos republicanos españoles pensaron que la caída del III Reich se acompañaría de una acción más decidida de los Aliados contra Franco. Se equivocaron. Estados Unidos y Gran Bretaña no pasaron del rechazo formal por temor a la influencia de la URSS. Truman llegó a considerar la ayuda económica a España, pero le disuadió la persecución franquista de los protestantes. Sin embargo, la Guerra Fría determinaría que los Estados Unidos se aliaran con el anticomunista Franco.

LAS RUTAS DE LOS DESPLAZADOS Y LOS EXILIADOS.

Se ha calculado que cerca de medio millón de personas tuvieron que abandonar España por culpa de la guerra. El exilio republicano afectó a personas de todas las edades. Para muchos comenzó en los campos de internamiento de Francia, y concluyó lamentablemente para algunos en el matadero de Mauthausen. Algunos afortunados pudieron desplazarse hacia México, donde la República dispuso su primera sede fuera de España.

En el pasado mes de junio de 2022, la Agrupación de la Memoria Histórica y Democrática del IES UNO realizó la ruta de la Retirada, la de la salida republicana por la Cataluña de 1939. Se pudo comprobar que en el Sur de Francia se escribió un capítulo de la Historia de España, no siempre bien conocido, el de un país que también sufrió la gran tormenta del siglo XX.

Nuestra II Semana de la Memoria Histórica y Democrática, del 20 al 24 de marzo de este 2023, rinde cumplido homenaje a todas las víctimas de la brutalidad desatada en aquella era de la violencia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LOS ESTRAGOS DEL HOLOCAUSTO EN LA POBLACIÓN JUDÍA.

 

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó el 1 de noviembre de 2005 que cada 27 de enero se conmemorara el Día del Recuerdo, en memoria de las víctimas de la Shoah (el genocidio judío a manos de los nazis), coincidiendo con la liberación del campo de exterminio de Auschwitz por el Ejército Rojo. En países tan cercanos como Italia se conmemora antes de la resolución de la ONU, y en España la conmemoración de 2015 se hizo en un acto solemne en el Senado, con la intervención del rey Felipe VI, la presidencia de la Cámara Alta, distintos ministros y representantes de la Federación de Comunidades Judías de España. A estos actos, se suma el IES UNO de Requena con la lectura de una serie de poemas en homenaje a las víctimas del genocidio judío.

La magnitud de la tragedia resulta monstruosa, como puede verse si comparamos el número de personas consideradas judías entre 1939 y 1946:

País 1939 1946
Alemania 240.000 12.000
Austria 60.000 5.000
Bélgica 100.000 30.000
Bulgaria 50.000 46.000
Checoslovaquia 360.000 55.000
Dinamarca 7.000 5.000
Estonia 5.000 500
Francia 320.000 180.000
Grecia 75.000 10.000
Holanda 150.000 30.000
Hungría 403.000 200.000
Italia 51.000 30.000
Letonia 95.000 12.000
Lituania 155.000 20.000
Luxemburgo 3.500 500
Noruega 3.000 1.000
Polonia 3.250.000 120.000
Rumanía 850.000 300.000
Unión Soviética 3.020.000 2.000.000
Yugoslavia 75.000 10.500
Desplazados   106.000
Total 9.272.500 3.078.100

 

En otras palabras, se cometió el crimen de asesinar a 6.194.400 personas. Ya nunca fue la misma la vida de los supervivientes de aquel horror, un espantoso aviso de la Historia que no debería de repetirse más.

Para saber más.

Arnold J. Toynbee (director), La Europa de Hitler, Barcelona, 1985, p. 126.

 

 

Presentación del recital en homenaje a las víctimas del Holocausto

Presentación del recital en homenaje a las víctimas del Holocausto que se celebrará el próximo viernes, 27 de enero, a las 10.45h, en la biblioteca del IES Número 1 de Requena. Recitará parte del alumnado comprometido con la Asociación de Estudiantes por la Memoria Histórica y Democrática “Adela Gil Crespo”, acompañados por la inefable guitarra de Roberto Poveda.

Esperamos vuestra asistencia.

PLANES PARA LA SOLUCIÓN FINAL.

 

En diciembre de 1941, la Alemania nazi dominaba una buena parte de Europa. Se ejecutaron entonces crueles políticas de eliminación de personas, forzando los movimientos de población. Sobre los judíos cayó una hecatombe de dramáticas proporciones, y el subsecretario de Estado Luther hizo su aporte particular a tan deplorable actuación. Se encargaba en el Ministerio de Asuntos Exteriores del departamento de Alemania, e indicó cómo los Estados satélites del III Reich podían colaborar en la dantesca solución final. Se deberían, según él, seguir los siguientes pasos:

1º. Deportación hacia el Este de todos los judíos residentes en el Reich, Croacia, Eslovenia y Rumanía.

2º. Deportación de todos los judíos alemanes de los territorios ocupados, ya que habían sido privados de su ciudadanía.

3º. Deportación de todos los judíos serbios.

4º. Deportación de todos los judíos entregados al III Reich por el gobierno de Hungría.

5º. Enviar a los gobiernos de Rumanía, Eslovaquia, Croacia, Bulgaria y Hungría una declaración de deportación de sus judíos residentes.

6º. Bulgaria y Hungría deberían adoptar leyes como los Decretos de Núremberg.

7º. Los demás gobiernos europeos deberían legislar contra los judíos.

8º. Ejecución de tales medidas con la participación de la Gestapo.

Italia, España y Hungría pusieron objeciones a semejante colaboración, y el III Reich optó por presionar a través de acuerdos bilaterales de deportación. Como el gobierno húngaro volvió a negarse a seguir las instrucciones alemanas, la cuestión se abordó con crudeza en la conferencia de Wannsee, reunida finalmente el 20 de enero de 1942.

La conferencia fue convocada por Heydrich, la mano derecha de Himmler, y levantó acta Eichmann, encargado de cuestiones logísticas. Reunió a un grupo de funcionarios de segundo nivel del III Reich para coordinar sin fisuras la “solución final a la cuestión judía”. En la misma, se dejó claro que:

1º. Era considerado judío todo aquel que tuviera padre o madre judía.

2º. La emigración forzada o expulsión de judíos del territorio del III Reich desde 1933 era calificada de insuficiente.

3º. La eliminación de un millón de judíos desde el inicio de la guerra se estimó demasiado costosa en munición y otros recursos, por lo que se debería emplear otra forma.

4º. La eliminación completa de judíos o deportación se iniciaría, de manera práctica, en Alemania, Austria y el protectorado de Bohemia y Moravia.

5º. Los judíos se dirigirían a guetos de tránsito en el gobierno general de Polonia, donde serían clasificados y empleados en la construcción de carreteras, como la que enlazaría Alemania con Ucrania.

6º. De los judíos se sacaría el máximo provecho y trabajarían hasta morir extenuados.

7º. Se celebró que Rumanía nombrara un comisario de Asuntos Judíos.

8º. Hungría debería aceptar en un  futuro próximo un asesor de problemas judíos.

9º. Eslovaquia y Croacia no plantearían importantes objeciones.

Todo ello se abordó en apenas una hora y media. En las actas, Eichmann empleó la palabra deportación en lugar de aniquilación por instrucción de Heydrich. En los últimos momentos de la guerra, se intentaron destruir hasta treinta copias editadas de las mismas, pero las de Luther acabaron en manos del fiscal del Tribunal Militar Internacional de Núremberg, el estadounidense Kempner. Lo cierto es que a comienzos de 1942 las puertas del infierno estaban abiertas: en sus planes de asesinato, Eichmann apuntó a once millones de judíos de toda Europa, incluyendo a tres mil portugueses y seis mil españoles. La más cruel bestialidad carecía de límites.

Para saber más.

Arnold J. Toynbee (director), La Europa de Hitler, Barcelona, 1985.

 

 

Presentación en Genially del Proyecto “Adela Gil Crespo”

El jueves, 15 de diciembre, participamos en el IV Encuentro de centros por la Memoria para exponer nuestro proyecto con la ayuda de esta presentación elaborada con Genially. En todas y cada una de sus diapositivas se condensa buena parte de nuestra trayectoria presente y futura, de la mano de Adela Gil Crespo y de voluntad de recuperar la memoria histórica y democrática de nuestra localidad.

EN BUÑOL, SEGUIMOS TRABAJANDO POR LA MEMORIA.

 

Un año más, el IES UNO ha vuelto a participar en una nueva Trobada, la cuarta, de la Xarxa Mai Més por la Memoria Histórica y Democrática, esta vez en la localidad vecina y hermana de Buñol. Para las personas que componemos la Asociación de Memoria del Instituto, es un inmenso honor y un placer no menor participar en un encuentro con otros compañeros y estudiantes de otros centros, con personas preocupadas por la cuestión desde hace tiempo (como el investigador Adrián Blas Mínguez), entidades como la Amical de Mathausen o el testimonio de familiares de víctimas, como Lourdes Vidrier, con familia en Casas de Eufemia.

En el espacio reservado a la exposición de proyectos, hemos expuesto nuestro trabajo y sus logros, no escasos, en este año transcurrido, ciertamente fructífero.

Apuntada nuestra actual condición institucional y sus puntos más sobresalientes, hemos entrado en harina, la del trabajo del día a día en el aula. En tercero, comenzamos a estudiar los oficios tradicionales, dentro del mundo del Antiguo Régimen.

Estudiamos en cuarto la vida juvenil de la Posguerra, con las circunstancias de los quintos y del exilio interior femenino. No olvidamos a los que quisieron dignificar su vida, como la profesora Adela Gil Crespo, dentro de nuestro ciclo trienal dedicado a la historia del IES UNO.

En primero de bachiller, analizamos la dura represión franquista, con documentos y testimonios orales, a partir de casos individuales, los que podían haber hecho una Requena más justa. Y como colofón, documentamos en Berlín el exilio y la emigración española y requenense, en un notable nudo del siglo XX.

Nos hemos ofrecido a que las personas interesadas puedan compartir nuestro ambiente de trabajo, en la próxima Trobada, en Requena, tierra de compleja Historia, irreductible a los tópicos, por mucho que se le haya cargado de lugares comunes.

De las reflexiones surgidas en las exposiciones, testimonios y aportaciones de la Mesa Redonda, podemos destacar varios elementos esenciales. El trabajo paciente es el método más seguro para alcanzar resultados, en el aula y fuera, con el que se consigue poner un muro a la intolerancia, uno de los males sociales más graves. La investigación siempre depara detalles tan extraordinarios como novedosos, que enriquecen nuestra visión. Valorar la experiencia de los veteranos, de aquellos que sufrieron, por parte de la juventud que cobra conciencia es uno de los mayores tesoros que se pueden conseguir. Así podremos decir con orgullo:

“Concededme que este hijo mío sea, como yo, ilustre entre los troyanos e igualmente esforzado; que reine poderosamente en Ilión; que digan de él cuando vuelva de la batalla: ‘¡Es mucho más valiente que su padre! ‘; y que, cargado de cruentos despojos del enemigo a quien haya muerto; regocije el alma de su madre.”